¡CUIDADO CON LOS GOLPES DE CALOR!

No se habla de otra cosa. El calor nos tiene asfixiados y preocupados, a tenor de las nefastas consecuencias de su magnitud. Dicen que las olas de calor, como si habláramos de una playa infernal, no son directamente atribuibles al cambio climático, pero sí que el cambio climático afecta directamente a su frecuencia e intensidad. Esta situación propicia una especie de “efecto mariposa”, provocando que varias de estas oleadas de temperaturas elevadas se puedan enlazar y den como consecuencia un verano abrasador.

INSOLACIONES

Y para sortear estas pertinaces olas, debemos actuar como avezados surfistas y evitar los golpes de calor. Nuestra salud está en juego, así que vamos a apostar por una adecuada información.

Pero, ¿qué es un golpe de calor? Los expertos lo definen como el aumento de la temperatura del cuerpo por una exposición demasiado prolongada al sol. Esta sería la clásica insolación, pero también puede originarse por hacer ejercicio en ambientes calurosos o con poca ventilación.  Entonces el cuerpo pierde agua y sales esenciales para su buen funcionamiento.

 SEÑALES DEL CUERPO

De todas formas, el cuerpo avisa siempre cuando aumenta demasiado su temperatura interna. Se dilatan los vasos sanguíneos para que se pueda expulsar el calor interno, principalmente mediante la sudoración. El sudor, además, enfría la piel al evaporarse. Así que atención porque estas son las señales que aparecen cuando el organismo empieza a tener problemas para controlar su temperatura. A saber:

Fiebre. Cuando nos exponemos demasiado tiempo al calor, este es el primer síntoma que debe ponernos sobre aviso. La temperatura corporal alcanza más de 37ºC.

Pulso y respiración acelerados.

Sudoración excesiva.

Mareos o confusión y dificultad para hablar.

Piel enrojecida debido al aumento de la temperatura corporal.

Dolor de cabeza.

Náuseas y vómitos.

¿Qué debemos hacer ante estos síntomas? Lo primero, buscar la sombra, beber agua o zumos, despojarnos del exceso de ropa y, si podemos, darnos una ducha para enfriar el cuerpo, pero con agua no demasiado fría, porque entonces el cuerpo generará más calor.

Si los síntomas no desaparecen, debemos llamar sin dilación a emergencias.

FACTORES DE RIESGO

Una de las preguntas que más se le suele hacer a los sanitarios es ¿cuánto dura un golpe de calor?  “Desde que aparecen los síntomas es importante tomar medidas”, contestan con unanimidad. “Si se prolongan una hora o más, puede causar graves daños al cuerpo. En general no dura más de seis horas, aunque en los casos más graves, el golpe de calor puede prolongarse hasta 24 horas y causar la muerte”.

Como suele suceder, hay algunos factores de riesgo que pueden incrementar los efectos en el cuerpo y acelerar las consecuencias. Por ejemplo, la edad: personas mayores, niños y bebés. También las enfermedades crónicas del corazón o respiratorias, los trabajadores expuestos al calor extremo, olas de calor repentinas (como la que nos sorprendió en junio) el consumo de determinados medicamentos como diuréticos y antidepresivos, la falta de aire acondicionado y otras medidas para enfriar las casas.

 PREVENIR MEJOR QUE CURAR

Es verdad que todos los años los expertos insisten en recordar las recomendaciones más básicas, a las que algunos, desgraciadamente, hacen oídos sordos. Javier Millán, de la Sociedad Española de Medicina de Urgencia, nos aconseja beber mucha agua, incluso cuando no tengamos sed, permanecer en lugares frescos, bajar las persianas, evitar comidas pesadas y el ejercicio en las horas más críticas.

Prevenir es mucho mejor que curar. Y cuesta tan poco…

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